Bailar aporta muchos beneficios tanto en el aspecto psicológico como en el fisiológico: Reduce el estrés y aleja la depresión. Nos hace sentir más contentos. Ayuda a ejercitar la memoria, la atención y, si se baila en pareja, obliga a coordinar los movimientos con los de otra persona. Potencia la autoestima y la confianza en uno mismo, ayuda a vencer la timidez y aleja la soledad.

Al bailar se fortalecen los músculos, sobre todo de piernas, caderas y los brazos. Aumenta la flexibilidad y la resistencia. Mejora la coordinación y el equilibrio, por lo que ayuda a prevenir. Cuando bailamos nos divertimos, podemos hacer nuevas amistades con las que compartir experiencias. Permite mejorar la calidad de vida de cada persona.

Los objetivos principales de esta actividad serían: Fomentar el “puedo”. Aportar a los alumnos/as confianza en sí mismos, en su cuerpo, en su manera de comunicarse, en su creatividad, dando rienda suelta a la imaginación. Se integrará a todos los componentes del grupo para enriquecer el resultado final.

  • Ayudar a encontrar nuevos caminos que faciliten el encuentro con la capacidad creativa y expresiva (ideas, sentimientos, sensaciones y vivencias).
  • Despertar la sensibilidad de cada persona hacia la danza, la música y otras artes.
  • Impulsar el trabajo hacia el lado más creativo y artístico, atendiendo a las necesidades del grupo que lo formen.
  • Favorecer que el baile sea accesible a todo el mundo, sin importar sexo, edad o formar a los alumnos con la intención artística y plural.

Los contenidos. Bailamos lo que nos echen desde una bachata, a un pasodoble, un merengue, etc y los ritmos de moda los practicamos para aprender.