La investigación ha demostrado que los niños de todos los niveles de habilidad se benefician con la magia de hacer música.

Ya sea una clase de enriquecimiento musical o el aprender a tocar un instrumento específico, las clases de música pueden ser experiencias alegres y transformadoras para niños con discapacidades.

Muchas personas piensan que se necesita de un talento especial para tocar un instrumento, pero esto es un mito. Casi todos los niños responden a la música y cada niño puede recibir ayuda para aprender a disfrutar la música.

Se puede presentar la música a los niños de muchas maneras. Cuando se trata de instrumentos, existen muchas opciones desde el PIANO, el CANTO hasta LAS MARACAS, es solo cuestión de encontrar el instrumento adecuado para cada niño.

  • El hacer música involucra muchos de los elementos fundamentales de la interacción social como el tomar turnos, el escuchar y responder a otra persona.
  • El tocar en un conjunto mejora la coordinación y la cooperación con otros. El hacer música y cantar canciones juntos en un grupo puede construir un espíritu armónico cooperativo de apoyo y aliento para todos.
  • El tocar un instrumento musical o bailar puede proporcionar motivación y un sentido de logro.
    Investigaciones han demostrado que las lecciones de música tienen un efecto positivo en la lectura y las matemáticas, tanto en la niñez temprana como en la adolescencia, y de ello tenemos algún ejemplo en ALARDE.
  • El tocar instrumentos y bailar al ritmo de la música puede mejorar las habilidades motoras finas y gruesas.
    La música tiene un efecto relajante y algunos estudios han demostrado que alivia el estrés, lo que puede hacer que la música sea una experiencia gratificante e instantánea.
  • Para niños que tienen dificultad para comunicarse verbalmente, la música proporciona una manera de expresarse y de comunicarse de manera no-verbal y no-amenazante.